Reconstruyendo la Educación Física como asignatura del currículum escolar: una invitación trabajar colaborativamente

Estos últimos dos años han sido realmente importantes, aunque no por ello positivos, para la Educación Física (en adelante EF) chilena. Por un lado se implanta lo que se ha dado en llamar SIMCE en EF y por otro se construye una nueva asignatura en Básica llamada Educación Física y Salud, todo ello acompañado del aumento a 4 horas de nuestra área curricular para los primeros cuatro años de la educación obligatoria.

Los actuales cambios han sido realizados a partir de variadas consultas y con la participación de diferentes actores relacionados con la EF escolar: profesores de educación física en ejercicio, el CANEF (Consejo Académico Nacional de Educación Física), representantes del IND (Instituto Nacional del Deporte), asesores del MINEDUC. No dudamos de las  buenas intenciones de dicho proceso, pero aún así creemos insuficiente la participación generada.

Creemos que este es el momento de construir entre todos y todas una propuesta curricular de EF para el siglo XXI coherente con la función transformadora que le corresponde a la Institución Escolar. Una EF que debe hacerse cargo de las desigualdades sociales con la que nuestros estudiantes ingresan al sistema escolar, pues sabemos y somos conscientes de que la salud y el bienestar humano están intimamente relacionados con dichas desigualdades. Pensamos que la deslegitimación de la EF y del profesorado del área no pueden seguir estando presentes, por más tiempo, en este Chile que soñamos más equitativo.

Para ello proponemos una ruta a seguir, un viaje que nos permita seguir creciendo como colectivo (gran debilidad de nuestra área de estudio) y que posibilite la co-construcción de una propuesta, caracterizada por un proyecto cultural que gire en torno a fomentar practicantes y espectadores críticos de todo aquello relacionado con el deporte, el ejercicio físico, la actividad física, las actividades en contacto con la naturaleza, la salud… Es decir, con una intencionalidad pedagógica capaz de un verdadero desarrollo humano en toda su integralidad y complejidad.

Para ello, invitamos a profesores de EF pertenecientes a diferentes grupos económicos, culturales, étnicos, etc… a participar de esta construcción colectiva. La idea es que nadie se sienta excluido.

Creemos relevante trabajar, colaborativamente, a partir de un principio pedagógico caracterizado por destacar aquello que nos une y no tanto lo que nos separa, pues estamos convencidos que ello nos ha llevado a la situación actual de un colectivo desintegrado y sin voz política representativa.

En concreto, la invitación es a organizar un CONGRESO NACIONAL en donde todos y todas nos podamos reunir para comenzar a generar líneas directrices desde las cuales construir una propuesta alternativa, quizás soñada por muchos pero que no hemos podido discutir colegiadamente por falta de espacios y tiempos compartidos.

Algunos temas pendientes de nuestra área profesional y que podrían ser ejes de trabajo en dicho CONGRESO:

  • Análisis crítico y propuestas de mejora de las bases curriculares para la EF (Básica y Media)
  • Generación de una verdadera propuesta de medición de calidad EF escolar.
  • Pensar en la construcción de proyectos de investigación conjuntos entre universidades diversas y entre profesorado universitario, de aula y estudiantes de pre y postgrado.
  • Fortalecimiento de las publicaciones periódicas que desde algunas universidades se están generando.
  • Creación de seminarios de trabajo colaborativos que posibiliten la construcción de conocimiento científico desde la práctica pedagógica real y alejado de ese conocimiento académico utilizado para la promoción del profesorado universitario pero que poco ha servido para la transformación de las prácticas pedagógicas.

Este gran grupo de trabajo que podamos llegar a constituir debiera, al menos así lo creemos nosotros, actuar en función de ciertos principios orientadores, a saber:

  • Inclusión de TODOS y TODAS los/as profesionales interesados en participar.
  • Trabajar en función, principalmente, de lo que nos une y no desde lo que nos separa.
  • Discriminación positiva, con la intención de alzar las voces de aquellos y aquellas que, por diferentes motivos, se han constituidos en grupos minoritarios.
  • Especial atención a las diferentes evidencias científicas relacionadas con nuestra área curricular.
  • Lo pedagógico – educativo sería el eje vertebrador de la propuesta.
  • El interés colectivo como profesión prevalecerá por sobre los intereses particulares de ciertas instituciones universitarias o visiones paradigmáticas.

Reiteramos la invitación a este sueño de construcción colectiva. Si usted está interesado en participar le pedimos pueda rellenar el siguiente formulario, con la idea de ir generando una base de datos con aquellas personas interesadas.

Aquí encontrará el formulario

Por último, le pedimos pueda difundir el blog y formulario entre sus contactos, pues nuestra idea es llegar a todos y cada uno de los lugares de Chile.

Saludos afectuosos

Investigador Responsable
Dr. Alberto Moreno Doña

Profesor de Educación Física. Universidad Austral de Chile.

http://educacionfisicachile2013.blogspot.com/

Participación III Congreso Latinoamericano de Estudios Socioculturales del Deporte

Los días 24, 25 y 26 de octubre estuve, junto a otros miembros del “Grupo de Investigación Educación Física y Equidad Social” participando en el III Congreso Latinoamericano de Estudios Socioculturales del Deporte, realizado en la Universidad de Concepción, Chile.

Presentamos dos posters y dos ponencias libres, titulados:

PONENCIAS

Moreno, A.; Hidalgo, T.; Castillo, L. y Fernández, L. 

Incosistencias teóricas, conceptuales y didácticas del Sistema de Medición de la Calidad de la Educación Física (SIMCEEF) Chilena.

Obando, V.; Campos, M. y Moreno, A. 

Desarrollo Humano Sustentable y Educación Física: un análisis crítico del currículum escolar de la educación básica chilena y la práctica docente.

POSTERS

Castillo, L.; Fernández, L. Moreno, A. 

Propuesta de enseñanza crítica alternativa del deporte (fútbol) en el contexto escolar. “Yo te educo, tú me educas: el deporte como proceso de construcción de autonomía creativa”

Campos, M.; Obando, V.; y Moreno, A.

El fenómeno de la obesidad en la adolescencia.

Sistema de Medición de la Calidad de la Educación en la asignatura específica de Educación Física

Simce: Sistema de Medición de la Calidad de la Educación. Simce en Educación Física: Sistema de Medición de la Calidad de la Educación en la asignatura específica de Educación Física.

Según el Mineduc, el Simce en Educación Física consistirá en una serie de pruebas físicas y en la medición del índice de masa corporal, lo que permitirá conocer el nivel de condición física de los estudiantes y estimar el total de materia no grasa en el cuerpo y así cerciorarnos del índice de obesidad presente en la población escolar.

Quiero pensar, entonces, que a mejor condición física y menor obesidad mejor será la Educación Física que se realiza en el establecimiento educacional correspondiente. Para ello, ni siquiera dicho establecimiento deberá haber cumplido con los objetivos y contenidos propios de los planes y programas que el mismo Ministerio de Educación plantea, pues los mismos no atienden, únicamente, a los objetivos planteados en el Simce.

Parece que no acabo de entender. Por un lado el Ministerio propone una intencionalidad pedagógica y educativa, por otro establece un sistema de medición de la calidad de la educación física que no respeta lo que se le exige a los profesores y profesoras del sistema educativo en el área de Educación Física.

No logro entender que los mismos profesores de educación física no levanten la voz para criticar y oponerse a las contradicciones en las que cae el órgano regulador de la educación en este país. Y menos aún que el mismo Canef (Consejo Nacional de Educación Física) no haya realizado ninguna declaración pública al respecto ¿Será que seguimos aparentando ser los “cabezas de músculos” que algunos han pensado en algún momento? ¿Será que nos interesa tener un Simce, por muy mediocre que éste sea, para parecernos a nuestros importantes colegas de las otras asignaturas del curriculum escolar?

Seguramente, cuando el Simce en educación física arroje lo que ya todo sabemos, es decir, bajos niveles de condición física y altos índices de obesidad, nuestro querido Ministro de Educación, experto en el área tras haber sido Decano de alguna que otra Facultad de economía del país , dirá que se hace indispensable revisar la formación de profesores de educación física, sin saber ni conocer que la mayoría de las carreras de educación física poseen unas orientaciones teóricas y prácticas distintas a los criterios a partir de los cuáles se establece el Simce del que estamos hablando.

La educación física de calidad no se puede limitar a mejorar la condición física de los niños y niñas. Quiero creer que la educación física es capaz de atender al papel de la escuela dentro de la sociedad, que seremos capaces de ir más allá de ese discurso vacío y sin fundamentación científica alguna que relaciona, a priori, deporte, competición y actividad física con ciertos valores educativos propios. El verdadero valor educativo de la educación física escolar está en la construcción de un proyecto cultural que gire en torno a fomentar practicantes y espectadores críticos de todo aquello relacionado con el deporte, el ejercicio físico, la actividad física, las actividades en contacto con la naturaleza, la salud, etc., es decir, con una intencionalidad pedagógica que sea capaz de un verdadero desarrollo humano en toda su integralidad y complejidad.

Para ello, sin duda que habría que analizar críticamente las preconcepciones ideológicas que sustentan las prácticas más rancias y tradicionales en la educación física escolar, tomar conciencia en relación a las prácticas opresivas y represivas y crear estrategias para redefinir y transformar las circunstancias y el contexto.

Quizás esto llevaría mucho tiempo y nuestro Ministerio de Educación tiene otras prioridades. ¿Pondremos semáforos rojos en aquellos colegios en los que el Simce en educación física señale que hay ciertos números de obesos?

Aprendiéndonos

En esta reflexión que comienzo a realizar no puedo desprenderme de mis sueños como educador forjados a partir de la lectura de autores tan significativos como Paulo Freire, cuando nos comenta que educar es generar espacios y tiempos dónde cada uno sea capaz de decir su palabra, la propia. Decir la palabra está relacionado con ser capaz de participar, es decir, tomar decisiones en los espacios y tiempos de los que los diferentes actores educacionales formamos parte.

Mi primera pregunta surge entonces: ¿participan nuestros alumnos de los procesos que viven cotidianamente al interior de la Universidad en la que se están formando? ¿Poseen el desarrollo adecuado de las capacidades que les permiten participar autónomamente en dichos espacios y tiempos? ¿Somos capaces los académicos/as de esta institución de generar verdaderos encuentros de diálogo, participación y decisión?

Pareciéramos estar inmersos en lo que algunos han llamado las falacias de la participación. La participación de nuestros alumnos/as queda reducida a aquellas situaciones que verdaderamente no tienen relevancia significativa para ellos, pues se podrían reducir a decidir en relación a los electivos que cursarán, en ir o no a clases, preguntar o silenciar sus inquietudes, etc. ¿Cómo desarrollar, entonces, valores democráticos en nuestros alumnos/as si no les permitimos decidir sobre aspectos relevantes para ellos? ¿Cómo nuestros alumnos van a ser profesionales autónomos si no necesitan de la autonomía para comportarse en su formación inicial y nosotros no estamos generando esos espacios y tiempos?

Sueño con una institución y un grupo de docentes que se apasionen con un proyecto fundado en la vivencia de la libertad como germen educativo. Vivir la libertad requiere de aceptar la incertidumbre, pues ella es parte consustancial del conocimiento. Necesitamos aceptar el error como parte constitutiva del aprendizaje y de la vida universitaria de nuestros alumnos y docentes.

Eva (5 años) iba en coche con su madre y le dijo: “Mamá, yo ya me puedo sacar el carnet de conducir porque me sé las señales”. “A ver si es verdad, le contestó la madre: ¿Qué quieren decir los colores de un semáforo? Y Eva contestó: “Verde, puedes pasar; rojo, no pases, y naranja, corre que se va a poner rojo”. (Santos Guerra, 2007)

Inocencia, sentido común, sinceridad, reconocimiento de las sutilezas,características todas estas de nuestros niños y niñas y características todas estas que tanto profesores como alumnos universitarios comenzamos a olvidar debido, entre otras cosas, a las características de nuestros sistemas educativos formales, entre ellos la universidad, que privilegian características del conocimiento como son la objetividad, la cuantificación, la repuesta única, etc. Característica éstas que nos hacen negar todo lo que fuimos cuando niños, darle la espalda a ese niño que sólo aparece en nuestra escondida intimidad de nuestros espacios y tiempos personales e íntimos, pero que desaparecen en nuestro lugar de trabajo y de estudio, en la formalidad de la burocracia que constriñe y atrapa en las exigencias institucionales, y que no nos permite disfrutar del conocimiento como una experiencia cargada de incertidumbre y de pasión por acercarnos a creer en nuestra capacidad de soñar con una escuela y universidad diferentes. 

 

¿Y el sujeto de la educación?

Hace algún tiempo le escuché a Francisco Gutiérrez, educador español radicado en Costa Rica, y antiguo colaborador del educador brasileño Paulo Freire, comentar que la metodología freiriana había fracasado. Al decir estas palabras, algunas de las personas que en aquel momento lo escuchaban mostraron su indignación ante tal comentario, pero Francisco Gutiérrez aclaró: “la metodología freiriana ha fracasado porque le quitaron lo verdaderamente relevante, a Paulo Freire”.

Tremenda reflexión ésta en los momentos en los que nos encontramos, en donde se habla de educación y se toman decisiones al respecto haciendo desaparecer y sin tener en cuenta a los verdaderos protagonistas de dicho proceso: los educandos y los educadores.

Reforma tras reforma, curso tras curso, capacitación tras capacitación. Todo cambia pero pareciera que todo siga igual. ¿Cuál es el valor de una capacitación determinada? ¿Creemos que ese perfeccionamiento puede verdaderamente generar cambios profundos en la forma de ser, sentir, pensar, actuar de los educadores y educadoras? ¿Podemos capacitar a alguien en metodologías participativas de enseñanza y de aprendizaje cuando muchas de esas personas poseen, en lo más profundo de su ser, una tremenda convicción que los lleva a pensar que la participación activa del alumnado no es requisito para el aprendizaje, o cuando entienden la participación como un simple, ‘tienen dudas’?

Entendiendo la educación como el proceso de creación de relaciones posibles (Calvo, Carlos; 2001, 2002, 2004) necesitamos entender que la participación no es algo positivo para el aprendizaje sino que es la única forma de conseguirlo. Sentirse parte de un proceso, tener la libertad y la autonomía para decidir, para tomar decisiones, etc., es estar educándose constantemente, como lo hacemos en nuestra vida cotidiana del día a día; características éstas que tenemos que abandonar cuando entramos en el espacio formal – institucionalizado de las instituciones educacionales, pues éstas parecieran querer enseñar a participar, a ser autónomos, democráticos, críticos, etc., sin que ninguna de estas características estén presentes en dichas instituciones, ni para el alumnado ni para el profesorado, y menos aún para la organización de la institución.